Un par de ricos postres con horchata

Hago un pequeño parón en el agobio de los exámenes para mover esto un poquito, que está muy parado.  El final de curso se está haciendo interminable y hasta dentro de un par de semanas (por lo menos) no seremos personas con vida fuera de una biblioteca…

Nada mejor para sobrellevar el trabajo duro y las largas horas de estudio que sentarse tranquilamente, poner en pausa el mundo y deleitarse con algo dulce y rico. El pensar en ese momento en el que estáis solos el postre y tú, degustándolo poquito a poco, sintiendo que nada puede fastidiar ese momento aunque lo intente, es suficiente como para aguantar otra jornada completa. Una dulce recompensa (o consuelo) te estará esperando 🙂

Hoy ración de postres por partida doble, los dos super sencillos y muy ricos. Me lancé a la aventura con ellos y los disfruté hasta la última cucharada. Espero que os gusten.

Cuajada de horchata con galletas. 

El primero es una especie de improvisación que he hecho juntando dos recetas (no me he inventado nada). La receta original era una especie de pastelito, que es básicamente la que yo he usado pero añadiéndole gelatina para que quede con esa textura que da la gelatina.

Pensaréis que con tantos sabores no se va a notar la horchata o la cuajada, pero este postre tiene algo que me encanta y es que se notan perfectamente los tres sabores principales que lo componen. La primera sensación es el sabor inconfundible de la cuajada que da paso al sabor a galleta, para al final dejarte un regustillo a horchata fantástico. ¡Me encanta!

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